El síndrome del edificio enfermo (Sick Building Syndrome) es el conjunto de síntomas que provoca un inmueble sobre las personas que habitan o trabajan en él. Aunque se desconocen las causas concretas que lo producen, fundamentalmente se atribuye a la contaminación del aire que circula en su interior. En principio, no se trata de un problema grave que vaya más allá de un malestar temporal que reduce la capacidad de las vías aéreas de las personas, pero en casos extremos puede incluso agravar alguna patología. El síndrome aparece principalmente en edificaciones herméticas que cuentan con sistemas centralizados de ventilación, sistemas de ventanas que no se abren, suelos enmoquetados… En este tipo de instalaciones, por ejemplo un bloque de oficinas, el aire recircula constantemente a través de conductos cargándose de partículas perjudiciales para nuestra salud y bienestar. El síndrome se da especialmente por la formación de bacterias, hongos y virus en el evaporador por ser un medio acuoso y con la temperatura ideal para la proliferación de enfermedades. Normalmente al terminar el horario de oficinas y apagar los equipos inicia la proliferación de estas enfermedades en el serpentin y en la bandeja de drenaje. Todos estos problemas se multiplican por 100 cuando llega un fin de semana largo y entonces crece de forma exponencial el peligro. Todas estas bacterias y virus son transmitidas directamente a los usuarios cuando el aire acondicionado prende motores e inicia la circulación de aire por serpentines, ductos y rejillas. El resultado es que las personas el primer dia sienten enrojecer los ojos, dolor de cabeza y malestar general. Esta es una sintomalogía que se conoce como el síndrome del edificio enfermo.

Síntomas del síndrome del edificio enfermo

Las molestias más frecuentes causadas por los edificios enfermos tienen que ver con las vías respiratorias, pero el catálogo de síntomas es muy variado. De hecho, no es extraño padecer varios de ellos a la vez. Las manifestaciones más habituales son:

Síntomas nasales: como irritación de la nariz, mucosidad abundante, sequedad nasal, congestion, trastorno del olfato o tos.

  • Molestias oculares:en este caso, los síntomas son la irritación, cansancio, escozor y enrojecimiento ocular.
  • Dolores de garganta:igualmente, en ocasiones origina irritación, sequedad, ronquera, inflamación o enrojecimiento de la garganta.
  • Alteraciones cutáneas:de nuevo, la irritación y los escozores en la piel pueden ser consecuencia del síndrome del edificio enfermo.

Otras manifestaciones son dolores de cabeza, náuseas, vértigos, fatiga mental o somnolencia, dificultades para concentrarse y alergias.

Normalmente, al abandonar el edificio en cuestión o al cabo de unos días estos síntomas suelen desaparecer o aminorarse.